Sauna de camionero ruso
La información, publicada en La Vanguardia, dice que Igor Chupin tiene claro dónde están las oportunidades de negocio. Este inventor ruso autodidacta ha puesto en pie, o mejor dicho, sobre ruedas, una de las opciones de ocio más demandadas por sus compatriotas.
“¡A quién no le gusta una sauna!”, pensó. Y con este argumento irrefutable, decidió convertir su GAZ-66, un antiguo camión militar, en un baño de vapor móvil del que se puede disfrutar en cualquier sitio de la región siberiana de Altai, de donde es originario el inventor, por 1.000 rublos (27 euros) la hora.
Chupin asegura que tardó meses en construir la sauna móvil. El vehículo incorpora un tanque de agua de 400 litros que se convierten en vapor gracias a un tradicional horno de leña, considerado por los rusos mejor que la energía eléctrica para calentar las saunas o banyas. Una tradición milenaria, aunque no al alcance de todo el mundo, que Chupin quiere hacer llegar hasta los lugares más recónditos gracias a su camión todoterreno.
La cultura de la sauna o banya está muy arraigada en el país más extenso del mundo. Los rusos suelen ir a los baños en grupo, con la familia o con amigos, para pasar allí una o dos horas hablando, comiendo y bebiendo te o vodka.
Para una sesión de banya, es imprescindible llevarse un gorro o sombrero, que evita mareos, y hacerse con unas ramas de abedul que se utilizan para darse golpecitos y así mejorar la circulación. Después del calor, por supuesto, es necesaria una fase de enfriamiento que suelen culminar con un baño de agua fría.
La sauna tiene efectos beneficiosos para el organismo pues reduce el estrés y desintoxica el cuerpo. Sin embargo, está contraindicada en personas con patologías respiratorias y del aparato circulatorio. ¿Lo advertirá Chupin en su camión?